Agradece que no existen... espejos para la personalidad...
agradece poder mantener la banalidad... enfermedad de gran pesimismo.
Y compartir conclusiones de un cuento fantástico en un soneto del olvido.
Mientras el recuerdo del surrealismo, nos lleva a exaltar el elitismo de nuestro
gen.
Cuando las correcciones, quedan acribilladas en el olvido de la variante.
Simplemente cuando se escucha y no se lee.
Para pasar de lo más cruel banal, y natural;
a lo artificial, humano, intelectual y bohemio en un solo parpadeo.
Siendo episódicos, metódicos, y reflexivos de las reflexiones amables,
Siendo esclavos testigos, de nuestro amo opresor.
Siendo un pedasito de historia, que en la repetición
acopla coplas de malestar diagramado; Por la pedagogía social.
Mientras con arquetipos de destino, intentamos darle nombre propio al
idealismo.
Ese idealismo, de la realización del mañana, para darnos a conocer exaltando
el ego.
Y jugar a que tenemos la presencia, de esos que siendo millones
quieren ser tan solo unos cuantos amontonados en un solo lugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario