sábado, 2 de junio de 2012

Dedicatoria.

Agradece que no existen... espejos para la personalidad...

agradece poder mantener la banalidad... enfermedad de gran pesimismo.

Y compartir conclusiones de un cuento fantástico en un soneto del olvido.

Mientras el recuerdo del surrealismo, nos lleva a exaltar el elitismo de nuestro 
gen.

Cuando las correcciones, quedan acribilladas en el olvido de la variante.

Simplemente cuando se escucha y no se lee.


Para pasar de lo más cruel banal, y natural;

a lo artificial, humano, intelectual y bohemio en un solo parpadeo.


Siendo episódicos, metódicos, y reflexivos de las reflexiones amables,

Siendo esclavos testigos, de nuestro amo opresor.


Siendo un pedasito de historia, que en la repetición

acopla coplas de malestar diagramado; Por la pedagogía social.


Mientras con arquetipos de destino, intentamos darle nombre propio al 

idealismo.

Ese idealismo, de la realización del mañana, para darnos a conocer exaltando

el ego.

Y jugar a que tenemos la presencia, de esos que siendo millones

quieren ser tan solo unos cuantos amontonados en un solo lugar.


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