Cuando el brillo, tu escritorio y las pocas ganas de ganar nos escuchan con mas plenitud que nunca. Es allí, cuando ellos escuchan, los pasos que hemos seguido para lograr este divino fracaso.
Sera el momento, este momento, el que ha llegado, para que tus ojos se olviden de escandaloso parpadeo y comiencen a mirar, con la ansia de atrapar lo sabroso de los aromas, en la mas fina, educada y sutil memoria visual.
Aquí, en este sitio queda el abismo, ese que mas visitan los ángeles. Transcribiendo con sangre, las plegarias de la bienvenida del mañana.
Para asombrarnos del asombro, sin multiplicar el brillo, para calmarnos y calificar mejor, en el estatus de esta orgía.
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