lunes, 4 de agosto de 2014

SANGRE

Inocentes investigan su inconsciente.
Mientras construyen sinceras tumbas,
Donde guardan, tesoros de sus diablos.
Inocentes, incómodos y misteriosos
Van emparchando los escasos y hermosos recuerdos.
Inocentes y decentes perdurando en la dialéctica: de la certeza y el desconcierto; del acierto y el error...

Inocentes muy conscientes!
Continúan celosamente acumulando tesoros, en lujosos cofres de su miseria
decorando la escena con sus cómplices llantos.

Inocentes, sentimentales compilando melodías, estrofas y fantasías del degenerado poeta mercenario.
De aquel que en su prostitución, embriaga con sus coplas la literatura de su exilio fingido.

Inocentes convertidos en gaviotas
tiende sobre su mano aquel recelo de su partida, con el mismo ainco con el cual tiene en su mano no diestra, la vieja novela de aquel autor (del cual nunca recuerda el nombre) que le da "recetas perfectas para encontrar el amor".

Inocentes que gritan, silban, lagrimean, saltan y cantan, viviendo aventuras con dolor y alegría.

Inocentes proyectando incertidumbre
dirigidas a la fidelidad de una mirada encapsulada en la miseria de su transparencia.

Inocentes en la tristeza, en el frió y el hambre... Muchos en la quietud otros tantos en su enquistado legado.

Inocentes escarban una vez mas en su inconsciente... Construyendo panteones y criptas encolumnadas en la verdad... Solo para guardar empolvados tesoros...
Inocentes y vacíos, defiendo la culpa de todos hoy... apagando con la complicidad del diablo el llanto!

Culpables al fin deslegitimando viejas novelas... deshojando libros de antaño...
Desvalijando inocentes autores, estos que por fin mañana, aprenderan la paranoia de lo fingido...
Con desabrido gusto de una caricia narcisista que por mas agónica y anemica que se encuentre podrá sobrevivir a este casual juego de las causalidades de la injusticia...


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