Preguntarse por el bien, por el mal---- Responderse con la seducción hacia un fabuloso existencialismo... Que en el naturalismo bobo, seduce con la benevolencia de los seres, perturbados por las creaciones abstractas... creaciones que tan abstractas... derraman sangre en nombre de la paz... prendiendo velas creando fe... para darle la razón a nadie y a ninguno de todos esos lobos que son hombres... que son lobos !!!
Contradicciones, que iluminan la razón, para caer en narcisismos.
Preguntamos por preguntar... preguntamos, para saciar el hambre del ego, respondemos para compartir, soberbia; regalamos plegarias disfrazadas de necesidades.... que envuelven lamentos.
Y la admiración, el asombro son solo más cuentos de la sistemática aventura de la construcción de la décima maravilla.
Cuando la revelación, de los mitos, se parecen tanto a la realidad, es el momento, en que las respuestas sencillas, comienzan a estar de más. Y las complejas, dejan de penetrar como cuchillas afiladas, las miles de teorías del buen bien, del buen mal.
Cual es la esencia, donde radica la autoridad, en lo mundano, en lo pagano, en lo divino, en lo terrenal, o lo metafísico. Solo de esta manera podre preguntarme como hay, subjetividades, anacrónicas y anarquicas, que se vuelven fugaces y sin sentido, pidiendo una monarquía individual, que reine su conducta.
Pero aun, con todo esto solo logro confundirme mas y mas y mas...!!!
Es lo que nos toca, es lo que nos lleva, conduce, o "dirige"... A encontrarnos, con una realidad que es mucho mas subjetiva que la parcialidad de verdad reinante. Entonces aquí se nos presenta un gran lio, este gran lio, que es el que justifica absolutamente todo. Tanto del lado del bien, tanto del lado del mal.
Y el equilibrio del vaivén, de la conducta es el fluir natural del andar del hombre, del nosotros, del ello, del mí, del tú. Pero lo repugnante, vil y malvado, que ha dejado como producto, "toda esta gran evolución humana" que como alimento consume, las grandes contradicciones, a las cuales apasionadamente las negamos, e inconscientemente las adulamos, llegando a amarlas enfermizamente. Nos ha capacitado, para refinar la falsedad, nos a adoctrinado en la abundancia del arte de engrupir, y relucir principios impropios, que ante la malaria, suplican clemencias a lo inmortal, mientras que en el éxito relincha balan-gloriando toda la mortalidad de su ego.
Y lejos quedan las hazañas, y lejos quedan los legados de los conocidos y famosos detractores, algunos añejos (Socrates, pensé quizás) algunos con muchas remeras (pensando en vos "che"), de la idea del "buen vivir", y la ecuación para la descripción de los desconocidos detractores (pensando en todos los anónimos que quizás día tras dia mueren, perseguidos, por tener principios, por tener una convicción una idea firme) es mucho más fiel al reflejo, que refleja la idea posmoderna del "buen vivir".
Y pensar, siempre repensando, e intentando una y mil veces llegar a conceptualizar la esencia, de lo esencial entre el buen bien y el buen mal, me enredo, quedando un poco fuera de foco. E intentando sobrevivir, a mi propia interrelación, en la simplificación de la perdida del valor, encuentro la falacia, la cual si la tamizamos un poco, y la encuadramos en algún método, de esos que la realeza del conocimiento maneja, nos acercaríamos a la re formulación de valores, de la cual somos la transición histórica, y con mucha alabanza tendríamos que correr hasta la tumba, donde descansa Locke, pero con mucha más pasión tendríamos que correr hacia la tumba de Rousseau, y darle el mismo destino que le dimos a Copernico.
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