lunes, 24 de enero de 2011

SI ME PREGUNTAN POR QUE TE AMO...


En la vida uno siempre intenta llegar a la felicidad. Felicidad que en la infancia no es una preocupación, ni un enigma, ni algo que hay que perseguir sino casi, casi nos viene de regalo. 
Miles de veces, hoy me pregunto ¿porque sera así? Y estoy casi seguro de que sino me lo preguntara seria mucho más feliz.
De niño uno disfruta las cosas mucho más debido a no encontrarnos tan condicionado por la razón y somos mucho más pasionales.
Y si de pasiones se trata dentro de mi existe una muy grande, mi amado Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba, y esa pasión  tan pura, fue adhiriendo otros sentimientos, como el llegar a sentir amor, por esos dos colores, por ese azul y blanco, y ese amor, como todo amor supongo, me dejo siempre pegadito a la felicidad. 
Todo sentimiento se construye, y se transforma en costumbre, en cultura.
Y si hay algo a lo que no temo, es a que me pregunten porque TE AMO, por que sin dudas, mi historia esta marcada por ese club, por MI club, el CLUB DEPORTIVO GODOY CRUZ ANTONIO TOMBA.
Cuando  jugaba de local, en el estadio Feliciano Gambarte, nos íbamos con mi papá y mi primo Román, a la cancha a ver al expreso, que todavía jugaba la liga mendocina de futbol. Siempre  por el mismo el lugar, por las vías que están atrás del estadio, costeando los grandes piletones que estaban ahí, llenos de agua; Regalandole a mi subjetividad  un hermoso contexto. 
De esta manera, hermoso recuerdos, encuentra mi alma al verme caminando agarrado de la mano de mi viejo, con el sol de frente pegándonos  en la cara, comiendo mandarinas y tirando la cascara sobre esos interminables metros de hierros que cruzados por maderas  firmes,  que inevitablemente  nos iban llevando hacia ese lugar sagrado.
La emoción que sentía era inexplicable y comenzaba,  cuando desde la casa  de mis tías (en Dorrego, Guaymallen adyacente al acceso)  se empezaban a escuchar las "típicas propagandas de cancha", como las de  “Verdini” o “vinos Pecari”, por los parlantes de la cancha. Conviertiendose ese sonido, en la señal, para empezar a recorrer el camino, que me llevaba  a reencontrarme todos los fines de semana, con el amor de mi vida el Tomba.
Cada paso que dábamos(con mi papá y mi primo) nos iba acercando a ese místico lugar, y la emoción a mi me crecía a cada paso… Hasta que por fin veía esas torres gigantes de iluminación y sentía algo en el pecho que me saltaba y yo no lo podía controlar. Yo no entendía bien que era, ni por que me pasaba… Ahora se que lo que sentía era mi corazón que latía cada vez con mas fuerza, y también comprendo por que era algo que yo no podía controlar, era por el complejo y simple hecho de que estaba sintiendo amor!!! . 
Por fin llegábamos después del “fantástico viaje” ha ese hermoso lugar y  la emoción explotaba plenamente. Y no importaba el resultado yo era totalmente feliz por el solo hecho de estar ahí, transformándose eso en una tradición, en mi cultura. 


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